Mito 6 de 10
6. Mito: el avestruz entierra la cabeza en la arena
Los avestruces no esconden la cabeza en la arena, ni siquiera cuando tienen miedo. Si lo hicieran, no podrían respirar. La imagen surge de comportamientos que, desde lejos, engañan.
De dónde viene esta idea
El avestruz hace su nido en un hoyo poco profundo cavado en el suelo. Varias veces al día, baja la cabeza hasta el hoyo para girar los huevos con el pico. Desde lejos, parece que la cabeza ha desaparecido dentro de la tierra.
Cuando se siente amenazado y no puede huir, el avestruz puede tumbarse en el suelo y estirar el cuello pegado a la tierra. Como la cabeza y el cuello tienen un color parecido al del suelo, casi desaparece en el paisaje.
Pero la reacción más común ante el peligro es correr. El avestruz es el ave más rápida en tierra y puede alcanzar unos 70 kilómetros por hora. Cuando está acorralado, también se defiende con patadas fuertes, capaces de herir gravemente a un depredador.
La idea del avestruz escondiendo la cabeza es muy antigua y ya aparece en textos de autores romanos. Hoy sobrevive sobre todo como expresión, para hablar de quien prefiere no enfrentarse a un problema.
Los huevos se incuban por turnos: la hembra, de plumas pardas, suele cuidar el nido de día, y el macho, de plumas negras, de noche. Los colores ayudan a cada uno a pasar desapercibido en su horario.
¿Sabías que? El avestruz es el ave más grande del mundo y pone el huevo más grande entre las aves vivas. Un huevo de avestruz puede pesar unos 1,5 kilos, el equivalente a unas dos docenas de huevos de gallina.

