Mito 7 de 10
7. Mito: el camello guarda agua en la joroba
La joroba del camello es una reserva de grasa, no de agua. Lo que le permite resistir tanto la sed es un conjunto de adaptaciones repartidas por todo el cuerpo.
Grasa concentrada en un solo lugar
La joroba puede almacenar decenas de kilos de grasa, que el cuerpo usa como reserva de energía cuando falta comida. Cuando el camello pasa mucho tiempo sin comer, la joroba se encoge y puede incluso caerse hacia un lado.
Guardar la grasa en un solo lugar también ayuda a enfrentar el calor. Si estuviera repartida bajo la piel, como en otros animales, actuaría como una manta y dificultaría la pérdida de calor por el resto del cuerpo.
El agua se queda en la sangre y en los tejidos, y el camello pierde muy poca. La orina es concentrada, las heces salen secas y la temperatura corporal puede variar varios grados a lo largo del día antes de que empiece a sudar. Aguanta perder una parte del agua corporal que sería grave para la mayoría de los mamíferos.
Cuando encuentra agua, el camello se recupera rápido: puede beber unos 100 litros en poco más de diez minutos. Sus glóbulos rojos, de forma ovalada, soportan la entrada rápida de tanta agua y ayudan a que la sangre circule incluso cuando está más espesa por la deshidratación.
¿Sabías que? Los camellos tienen una tercera párpado, fino y transparente, que protege los ojos de la arena sin tapar la visión, y pueden cerrar las fosas nasales durante las tormentas de arena.

