Curiosidad 7 de 10
7. La córnea recibe oxígeno directamente del aire
La córnea, la parte transparente de la superficie frontal del ojo, no tiene vasos sanguíneos. Gran parte del oxígeno que utiliza proviene directamente del aire, disuelto en la lágrima.
Transparente porque no tiene sangre
Para que la luz pase sin distorsión, la córnea necesita ser totalmente transparente. Los vasos sanguíneos interferirían con la visión, por eso no tiene ninguno. Sus fibras están organizadas de forma muy regular, lo que también contribuye a la transparencia.
Sin sangre que transporte oxígeno, la córnea depende del aire. El oxígeno se disuelve en la fina capa de lágrima que cubre el ojo y pasa a las células. Los nutrientes también llegan a través del líquido que se encuentra detrás de ella, dentro del ojo.
Durante el sueño, con los párpados cerrados, el oxígeno pasa a provenir sobre todo de los vasos de la parte interna del párpado, y la córnea recibe menos que durante el día. Por eso dormir con lentes de contacto, que ya reducen el paso de oxígeno, suele desaconsejarse.
La falta de vasos también ayuda en los trasplantes. Como la sangre casi no llega a la córnea, las defensas del cuerpo tardan más en reconocer el tejido nuevo, y el trasplante de córnea está entre los más realizados en el mundo.
La córnea también realiza la mayor parte del trabajo de enfoque del ojo, alrededor de dos tercios. El cristalino, la lente que se encuentra detrás del iris, se encarga del ajuste fino para ver de cerca y de lejos.
¿Sabías que? La córnea es una de las partes del cuerpo con más terminaciones nerviosas por área. Por eso una mota en el ojo molesta tanto, y el reflejo de parpadear es tan rápido.

