Curiosidad 5 de 10
5. El búho no gira la cabeza 360 grados, pero se acerca
El búho puede girar la cabeza hasta unos 270 grados, sin lastimarse el cuello ni cortar la sangre que va al cerebro. Lo necesita porque sus ojos no se mueven.
Ojos fijos, cuello flexible
Los ojos del búho son grandes y alargados, con forma de tubo, y están sujetos en la órbita. No puede moverlos hacia los lados como nosotros. Para mirar en otra dirección, el búho gira toda la cabeza, y para eso tiene 14 vértebras en el cuello, el doble que las nuestras, que son siete.
Girar tanto debería torcer las arterias del cuello. En 2013, investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, estudiaron la anatomía de los búhos y mostraron cómo evitan el problema. Una de las arterias entra en el cuello más arriba que en otras aves, lo que deja margen para el giro, y hay vasos en la base de la cabeza que se ensanchan y almacenan sangre como pequeños reservorios.
Estos reservorios mantienen abastecidos el cerebro y los ojos mientras la cabeza está girada. Además, hay conexiones entre los vasos que ofrecen caminos alternativos a la sangre si uno de ellos se estrecha. En conjunto, estas adaptaciones permiten al búho mirar hacia atrás sin mover el cuerpo, algo útil para un cazador que pasa horas quieto y en silencio.
El vuelo del búho también es casi silencioso. Las plumas del borde de las alas tienen flecos, como un peine, que rompen el flujo de aire y amortiguan el ruido. Así la presa no oye al búho acercarse, y el propio búho oye mejor lo que tiene delante.
¿Sabías que? En muchos búhos, las orejas están a alturas diferentes en los dos lados de la cabeza. Esta asimetría ayuda a localizar un sonido también en la vertical, y algunas especies pueden cazar en la oscuridad casi solo con el oído.

